Psicologia de la infància

Desembre 21, 2008

2. Desarrollo emocional del niño durante sus dos primeros años de vida

Filed under: desenvolupament emocional — kikasorell @ 1:32 am
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2.3 Temperamento y personalidad

2.3.1 ¿Qué es el desarrollo temperamental y de la personalidad?

El temperamento se refiere a cómo se comportan los niños en algunas ocasiones, en oposición a qué hacen o por qué lo hacen. Los bebés muestran diferencias temperamentales en su disposición general desde que nacen, lo que inicialmente se deben en gran medida a factores genéticos, y el temperamento no es fijo ni inmutable: el modo de educar a los niños puede modificarlo de forma significativa. De hecho, algunos niños muestran poca consistencia en el temperamento de una edad a otra. El temperamento abarca patrones de activación y emotividad que son características consistentes y duraderas de un individuo.

Los orígenes de la personalidad, la suma total de las características duraderas que distinguen a un individuo de otro, surgen en la infancia. Desde el nacimiento, los bebés empiezan a mostrar rasgos y conductas únicas y estables que finalmente conducen a su desarrollo como individuos distintos y especiales (Caspi, 2000;Kagan, 2000; Shiner, Masten y Roberts, 2003).

En la psicología de la personalidad existen patrones de conducta, de pensamiento y de emociones que son consistentes en el tiempo. La personalidad es el temperamento más el carácter, que es la parte de la personalidad que se desarrolla a través del aprendizaje y de la experiencia, ésta está determinada por el ambiente.

* La teoría de la personalidad (Erikson).

Teoría que considera como llegan los individuos a entenderse y a entender el significado de su conducta y la conducta de otros. De acuerdo con Erikson, durante los primeros dieciocho meses, pasamos por la etapa de confianza frente a desconfianza, que es el período durante el cual los bebés desarrollan un sentido de confianza, o de desconfianza, dependiendo en gran medida de qué también son satisfechas sus necesidades por las personas que los cuidan. Durante el final de la infancia los niños entran a la etapa de autonomía frente a vergüenza y duda, que es el periodo durante el cual los niños (de dieciocho meses a tres años) desarrollan independencia y autonomía, si se les concede la libertad para explorar; o vergüenza e inseguridad en sí mismos, si son restringidos y sobreprotegidos.

2.3.2 La genética y los factores del medio sobre el temperamento

El temperamento antes que nada es genético y biológico y enfatiza las conductas que determinan que cada persona sea de alguna forma diferente que cualquier otra.

El temperamento es epigenético, no solamente genético: comienza en la gran cantidad de instrucciones genéticas que guían al desarrollo del cerebro y luego es influido por el entorno prenatal, sobre todo la nutrición y la salud de la madre, y tal vez y por las experiencias postnatales. A medida que una persona va evolucionando, el contexto social y las experiencias individuales continúan influyendo en la naturaleza y en la expresión del temperamento. Todas estas influencias interactúan con las tendencias biológicas del niño.

Las características temperamentales representan rasgos heredados que son bastante estables durante la niñez y a lo largo de todo el ciclo vital. Se considera que esos rasgos constituyen el núcleo de la personalidad y juegan un papel sustancial en el desarrollo futuro.

Dicha visión es congruente con la consistencia de rasgos como la reactividad fisiológica, una característica del temperamento que se relaciona con qué tan alta es la reactividad fisiológica ante un estímulo novedoso. Esta alta reactividad, denominada inhibición, se muestra como timidez.

2.3.4 Tipos de temperamento del niño y los problemas de la conducta

Los nueve rasgos de categorización de temperamento que se presentan en más o menos intensidad en cada uno de los niños objeto del estudio de Thomas y Chess (1986) son:

  1. Nivel de actividad: proporción de los periodos de tiempo activo respecto a los periodos de tiempo inactivo.
  2. Ritmicidad (regularidad): algunos bebés presentan ritmos muy marcados, es decir, realizan siempre sus actividades a la misma hora (hambre, excreción, sueño y vigilia).
  3. Aproximación – rechazoà la respuesta a una persona u objeto, basa en si el niño acepta la nueva situación o se aleja de ella.
  4. Adaptabilidad: la facilidad con que los niños se adaptan a los cambios en su ambiente.
  5. Intensidad de la reacciónà algunos bebés manifiestan una gran energía y son muy exagerados, en cambio otros son todo lo contrario.
  6. Umbral de respuesta: algunos bebés detectan cualquier imagen, sonido o sensación táctil y reaccionan, por lo general, con angustia; otros son más abstraídos.
  7. Calidad del humorà algunos bebés parecen siempre felices, sonriendo por casi todo. Otros parecen estar siempre descontentos.
  8. Distractibilidad: algunos bebés se distraen con facilidad ante un objeto atractivo pero peligroso o por una experiencia angustiante; otros no se distraen con nada.
  9. Periodo de atención y persistencia: la cantidad de tiempo que el niño dedica a una actividad y el efecto de la distracción sobre esa actividad.

La combinación de estas nueve características da lugar a tres tipos de niños:

– Bebés fáciles (40%)à tienen una disposición positiva. Sus funciones corporales operan de manera regular y son adaptables. Por lo general son positivos, muestran curiosidad acerca de nuevas situaciones, y sus emociones son de intensidad moderada o baja.

– Bebés difíciles (10%)à tienen estados de ánimos más negativos y son lentos para adaptarse a las nuevas situaciones. Cuando enfrentan una nueva situación tienden a retraerse.

– Bebés lentos de animar (15%)à son inactivos, mostrando reacciones relativamente calmadas a su ambiente. Sus estados de ánimos por lo general son negativos y se alejan de las nuevas situaciones, adaptándose lentamente.

El 35% restante son niños que no encajan con estos tres tipos, la mayoría suelen ser una mezcla de estos tres.

La tipología del niño afecta a su relación con los demás, por tanto podemos decir que el niño determina la relación socio-afectiva que tiene con los de su entorno. Aunque lo más habitual es que sea un híbrido entre el niño y la madre, de tal forma que uno se adapte al otro y al revés.

Pueden aparecer problemas de conducta si los padres no son capaces de sincronizar e interaccionar su conducta con la de los niños.

(video trovat per Kika Sorell)

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