Psicologia de la infància

desembre 19, 2008

3.3. Desarrollo de las habilidades motoras

Filed under: desenvolupament fisic — chas10 @ 4:57 pm

 

3.3. Desarrollo de las habilidades motoras

Uno de los desarrollos más marcados del primer año de vida es el notable progreso que logran los niños para controlar sus habilidades motrices. Gracias a estos cambios progresivos en el tamaño corporal y las proporciones y a la maduración creciente del cerebro, los niños mejoran mucho sus habilidades motoras, que consisten en su capacidad para mover y controlar sus cuerpos.

En un sentido estricto, las primeras habilidades motoras de un niño no son habilidades sino reflejos, es decir, respuestas involuntarias a estímulos concretos. Los tres conjuntos de reflejos son fundamentales para la supervivencia y se vuelven más intensos a medida que el bebé madura:

*Reflejo respiratorio, empieza en los recién nacidos normales, con el suministro de oxígeno, aun antes de que se corte el cordón umbilical. Los reflejos adicionales que conservan el oxígeno son el hipo y es estornudo, así como sacudir o mover en forma alternada los brazos y las piernas para liberarse de algo que les cubre la cara.

*Reflejos que mantienen constante la temperatura corporal, cuando los bebés tienen frío, lloran, tiritan y encogen sus piernas para acercarlas al cuerpo y ayudarse a mantener el calor. En cambio, cuando tienen calor, empujan las sábanas para destaparse y se quedan quietos.

*Reflejo de succión, es crucial para alimentarse, y los recién nacidos succionan todo lo que les toque los labios -dedos de las manos y de los pies, mantas y sonajeros, pezones naturales o tetitas artificiales de diferentes materiales… El reflejo de búsqueda ayuda a los bebés a dirigir sus bocas hacia todo lo que les roce sus mejillas para comenzar a succionar.

El desarrollo motor puede dividirse en dos categorías generales, una parte incluiría las habilidades motoras gruesas y la otra las habilidades motoras finas.  

Las habilidades motoras gruesas, implican grandes movimientos corporales, surgen directamente de los reflejos. Los recién nacidos tuercen la cabeza cuando están apoyados sobre su estómago, mueven los brazos y las piernas como si estuvieran nadando y tienen poco control de la cabeza. A los 3 meses, pueden mantener la cabeza recta y tiesa cuando se les coge verticalmente,  a medida que van adquiriendo más fuerza muscular, empiezan a desplazarse, intentando avanzar empujando con los brazos, los hombros y el torso contra la superficie sobre la que se encuentran, levantan la cabeza y los hombros por medio de los brazos, etc.  Es a partir de los 5 meses, cuando los bebés empiezan a poder desplazarse por la superficie, arrastrándose unos centímetros apoyados en su abdomen. A los seis meses se sienta solo momentáneamente, se incorpora hasta la posición de sentado, gira desde la espalda hacia el vientre, se arrastra con la barriga, etc. Entre los 8 y 10 meses, la mayoría gatean a cuatro patas, coordinando los movimientos de las manos y las rodillas en una forma suave y equilibrada, se empiezan a sentar solos, a caminar agarrándose a los muebles, etc. A los 12 meses, se aguantan de pie solos, se agachan hasta sentarse desde la posición en pie, caminan con ayuda, etc. Por norma general, pueden andar de la mano de un adulto a los 9 meses, estar solos de pie a los 10 meses durante momentos y andar sin ayuda a los 12 meses. A los 18 meses caminan bien, se caen raras veces, y bajan escaleras, caminan hacia atrás y corren.

El nivel de actividad  se relaciona con la maduración cerebral y la práctica y se mide según cuántas partes de sus cuerpos se mueven mientras permanecen en un lugar o cuánto se mueven de un punto a otro. Algunos niños se sientan y se quedan tranquilos; otros molestan, bailan, saltan… La diferencia principal entre estos dos extremos es la edad. Desde un pico de dos años, el nivel de actividad va declinando gradualmente durante toda la infancia. Los niños están más capacitados para controlar sus movimientos corporales una vez que pueden inhibir respuestas.

Por lo general, los niños aprenden las habilidades motoras básicas por sí mismos y por otros niños, más de que lo que enseñamos los adultos. Según la teoría sociocultural, el aprendizaje de los pares es tal vez el modo ideal con el que los niños aprenden a dominar las habilidades que necesitan para el futuro. Si el niño tiene la oportunidad de jugar en un lugar adecuado y cuenta con compañeros bien dispuestos y estructuras lúdicas, las habilidades motoras gruesas se desarrollan tan rápidamente como la maduración, el tamaño del cuerpo y las capacidades innatas lo permitan.

Las habilidades motoras finas, son las que implican movimientos pequeños del cuerpo, por lo común la de los dedos y las manos. Los niños nacen con una capacidad de agarre reflejo (prensión palmar) pero ellos parecen no controlarla. Durante los dos meses, los bebés miran un objeto fijamente y agitan los brazos cuando el objeto se mueve para alcanzarlo; a los tres meses ya son capaces de tocarlo, por norma general. Pero todavía no pueden agarrarlo y sostenerlo a menos que el objeto este colocado en sus manos, en parte porque la coordinación visuomotora por ahora es muy limitada. Alrededor de los cuatro meses algunas lo cogen, pero no controlan bien la secuencia en el tiempo: cierran sus manos demasiado pronto o demasiado tarde, y sujetan el objeto poco tiempo. A los seis meses, con una visión concentrada y con movimientos voluntarios, la mayoría de los bebés puede alcanzar, coger y sostener cualquier objeto de un tamaño adecuado. Pueden sostener el biberón, sacudir un sonajero, etc. Ya no necesitan ver sus manos para coger; pueden coger un objeto móvil iluminado en la oscuridad, etc. De modo que el alcance inicial parece estar guiado no solo por la visión, sino también por información propioceptiva de los músculos y articulaciones del brazo. Lo que hace la visión es ayudará los bebés a decidir si alcanzar o no los objetos.

En esta etapa se puede decir también que el reflejo prensión palmar ha desaparecido y la prensión cubital es quien lo reemplaza, es un apretón tipo garra bastante torpe que permite la exploración táctil de los objetos. Durante la última mitad del primer año, las habilidades táctiles mejoran y los bebés incrementan su nivel de competitividad para adaptar todas sus actividades exploratorias a las propiedades de los objetos que están investigando. El siguiente paso importante en el desenvolvimiento de las habilidades manuales ocurre cerca dl final del primer año cuando los bebés utilizan sus pulgares y sus índices para levantar y explorar objetos. Esta prensión de pinza transforma al niño de un pequeño torpe en un manipulador hábil.

A lo largo del segundo año, los bebés adquieren mayor habilidad manual. A los 16 meses de edad, pueden garabatear con un lápiz, tirar pelotas dentro de una caja, construir torres de tres bloques, etc., y al final del segundo año, pueden copiar una línea horizontal o vertical, construir torres de cinco o más cubos, colocar cuadrados en un tablero, etc.

Muchos niños experimentan dificultades con las habilidades motoras finas, la principal razón es simplemente que aún no han desarrollado el control muscular, la paciencia y el razonamiento necesarios, en parte porque todavía no se ha completado la mielinización del sistema nerviosa central.  Muchas habilidades motoras finas comprometen las dos manos y por lo tanto los dos lados del cerebro. Si una mano no sabe lo que la otra está haciendo es porque el cuerpo calloso y la corteza prefrontal todavía están inmaduros, los cordones se llenan de nudos, las hijas de papel se rompen, las cremalleras se traban, etc.

Para unos niños, a la inmadurez neurológica se le añaden unos dedos cortos y gruesos. A menos que los cuidadores tengan presentes estas limitaciones cuando seleccionan utensilios, juguetes y ropas, la frustración y la destrucción serán inevitables. Los preescolares suelen romper a llorar cuando no pueden atarse las botas, si no logran encajar una pieza en el rompecabezas, etc. Por fortuna, etas frustraciones van desapareciendo a medida que el niño va ejercitando las habilidades motoras finas hasta que logra dominarlas.

La distinción entre las habilidades motoras gruesas y las habilidades motoras finas, no significa que trabajen por separado, ya que todas estas habilidades se apoyan una sobre la otra, con las habilidades motoras gruesas que estimulan las habilidades motoras finas y viceversa. La teoría de los sistemas dinámicos: paulatinamente los bebés logran mayor control sobre los movimientos simples y luego integran estas habilidades en sistemas coordinados cada vez más complejos. A pesar de su capacidad para combinar actividades motoras simples en secuencias cada vez más complejas. Estas habilidades surgen más adelante, a medida que sus músculos maduran y los niños incrementan su capacidad para aprovechar la información visual para coordinar sus acciones.

Influencias de género y de la cultura

Aunque todos los niños sanos desarrollan las mismas destrezas motoras en la misma secuencia, la edad en la que se pueden adquirir estas habilidades varía mucho de niño en niño. Existen normas o promedios, que están basados en una muestra grande y representativa de niños de un amplio espectro de grupos étnicos. La representatividad de la muestra es necesaria debido a que las normas varían de grupo en grupo y de lugar en lugar.

Los niños y las niñas tienen casi las mismas habilidades físicas, aunque los niños tienden a tener mayor fuerza en los brazos y las niñas mayor flexibilidad. La experiencia en muchas áreas, las proezas atléticas entre ellas, depende de las influencias culturales que por lo común no son las mismas para ambos sexos. Esta es la razón por la cual determinadas actividades son más favoritas de las niñas y otras de los niños, aun cuando ambos sexos están capacitados por igual a hacerlas. Alrededor de los 4 años (hasta los 12) las diferencias de género en los patrones de juego son notables. Los niños tienden a elegir un juego organizado con otros niños en grupos relativamente grandes, donde predominan el conflicto, la rivalidad y las habilidades motoras gruesas. Las niñas forman parte de grupos más  pequeños, más íntimos, donde la competencia no es importante y se practican habilidades motoras finas.

 

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